
“El conocimiento como recurso”
Todos los organismos sobreviven manteniendo una dinámica compleja de equilibrio. Esta constante dinámica es producida por fenómenos internos y externos que impactan en nuestras percepciones. Este “impacto” o fuerza lo denominaremos estresor. La percepción del estresor activa una respuesta adaptativa de afrontamiento. El afrontamiento consistirá en todos aquellos esfuerzos cognitivos, emocionales y conductuales para reducir la tensión producida por el estrés y retornar al equilibrio anterior (Chrousos & Gold, 1992).
Por lo tanto definiremos el estrés como el estado de activación orgánica frente a una demanda percibida que activa una respuesta en los individuos.
El modelo de Spielberger nos servirá para poder comprender los componentes cognitivos del estrés. El estrésor o evento desencadentante tanto de origen externo como interno, produce inmediatamente un appraisal o evaluación. Esta evaluación estará compuesta por pensamientos o creencias sobre una estructura de personalidad particular. Cada uno de nosotros responde ante el estrés de forma diferente. Esta evaluación vendrá acompañada de un estado emocional que sumado a los elementos anteriores compondrán la respuesta de afrontamiento. Estos diferentes estilos de afrontamiento podrán ser observados a través de diferentes reacciones, expresiones o comportamientos (Jacobs, 2016).
Reacciones generales al estrés común o base.
Cada respuesta al estrés es única, usando como base la dinámica del estrés podremos reconocer que un sujeto presentará un pensamiento, una emoción y un comportamiento particular ante el estado de tensión. Diariamente el estrés hace parte de nuestra vida, sin embargo, cuando el resultado de la evaluación responde a una percepción de incapacidad o sentir estar abrumado, la dinámica orgánica del estrés cambia.
El estrés podrá producir un estado desadaptativo o desequilibrio que posibilitaría futuras alteraciones orgánicas.
Tipos de estrés
Estrés agudo. Estrés que desaparece rápidamente y es posible sentirlo cuando presionamos los frenos o tenemos una pelea. Este estado corto de alerta nos ayuda a controlar las situaciones peligrosas o cuando hacemos algo nuevo o emocionante. Todos nosotros podemos sentir estrés agudo en algún momento de nuestras vidas.
Estrés crónico. Estrés que dura por un período de tiempo prolongado. Por ejemplo, problemas con el dinero, problemas en el trabajo, una pandemia, etc. Cualquier tipo de estrés que continúa por semanas o meses, es un estrés crónico. Es común cuando nos acostumbramos a la dinámica, sin embargo, cuando presentamos dificultades para abordar los diferentes problemas producidos por este tipo de estrés, podría causar problemas de salud.
Estrés desadaptativo, abrumador o traumático.
El estrés desadaptativo comenzará en el momento en que el individuo durante su evaluación identifica que el estresor supera sus capacidades de respuesta o afrontamiento. Esta segunda dinámica producirá respuestas más particulares y a veces dañinas.
Clínicamente podemos identificar diferentes reacciones traumáticas al estrés.
Trastorno de estrés agudo
Las personas han atravesado un evento traumático o experimentado el mismo y evitan los estímulos que les recuerdan el trauma y aumentan su estado de alerta. Los síntomas comenzarán en las cuatro semanas siguientes al episodio traumático y durarán entre tres días a un mes. Las personas que experimentan este trastorno pueden presentar síntomas disociativos.
La persona deberá tener más de nueve de los siguientes síntomas:
Recuerdos angustiantes e intrusivos del evento
Sueños angustiantes
Reacciones disociativas como flashbacks
Intensa angustia psicológica o fisiológica cuando recuerda el episodio
Incapacidad persistente de sentir emociones positivas como felicidad o satisfacción.
Un sentido de la realidad distorsionado, por ejemplo, sentirse confundido.
Incapacidad de recordar una parte importante del evento traumático
Esfuerzos para evitar recuerdos angustiantes
Esfuerzos para evitar factores externos que rememoran el suceso
Trastorno del sueño
Irritabilidad o enojo
Hipervigilancia
Dificultades para concentrarse
Respuesta de sobresalto exagerada
Trastorno de angustia o de pánico
Una crisis de angustia (ataque de pánico) se define como la aparición brusca de un período definido y breve de malestar o miedo intenso acompañado de algunos síntomas somáticos y cognitivos. El trastorno de angustia (trastorno de pánico) es la aparición de crisis de angustia repetidas con miedo ante futuros ataques.
El diagnóstico es clínico. Las crisis de angustia aisladas no requieren tratamiento, mientras que el trastorno de angustia necesita tratamiento farmacológico o psicoterapia.
Algunos síntomas cognitivos son Preocupación persistente de sufrir crisis de angustia adicionales o preocupación sobre sus consecuencias y la Respuesta conductual inadaptada a las crisis de angustia como es el evitar ciertas actividades.
Los ataques de pánico suelen comprender alguno de estos signos o síntomas:
Sensación de peligro o fatalidad inminente
Miedo a perder el control o a la muerte
Taquicardia y palpitaciones
Sudor
Temblores o sacudidas
Falta de aliento u opresión en la garganta
Escalofríos
Sofocos
Náuseas
Calambres abdominales
Dolor en el pecho
Dolor de cabeza
Mareos, sensación de desvanecimiento o desmayos
Sensación de entumecimiento u hormigueo
Sentimientos de irrealidad o desconexión
Estrés postraumático
Trastorno producido por la exposición a la muerte, lesión grave o violencia sexual, ya sea real o amenaza, en una o varias experiencias directas o exposición repetida. Su identificación se basa en la presencia de uno (o más) de los siguientes síntomas:
Evitación persistente de estímulos asociados al suceso traumático, alteraciones negativas cognitivas y del estado de ánimo que comienzan o empeoran después del suceso, alteración importante de la alerta y reactividad asociada al suceso.
Deberá presentar estos síntomas por más de un mes hasta un año después del evento.
Depresión
Se caracteriza por una tristeza de una intensidad o una duración suficiente como para interferir en la funcionalidad, disminución del interés o del placer por actividades usualmente placenteras. Su diagnóstico se clasifica en algunos tipos de trastornos según los síntomas específicos:
Episodio depresivo
Trastorno depresivo mayor
Trastorno depresivo persistente (distimia)
Ansiedad Generalizada
El trastorno de ansiedad generalizada (TAG) se caracteriza por una ansiedad y preocupación excesiva, siendo más los días en que está presente que ausente en ≥ 6 meses, en relación con ciertas actividades o episodios.
Los signos y síntomas son que la persona tiene múltiples preocupaciones que van cambiando con el tiempo. Las más frecuentes están relacionadas con las responsabilidades laborales, el dinero, la salud, la seguridad, la reparación de los vehículos y otras tareas. Habitualmente, la evolución es fluctuante y crónica y empeora durante el estrés. Algunos ejemplos son:
• Dificultad para controlar las preocupaciones.
• Agitación o nerviosismo
• Facilidad para fatigarse
• Dificultades para concentrarse
• Irritabilidad
• Tensión muscular
• Trastornos del sueño
Síndromes del estrés
La respuesta al estrés envía una señal a través de neurotransmisores a lo largo del cuerpo, incluyendo el cerebro. Estos neurotransmisores ante el estrés traumático agudo o crónico pueden afectar el organismo. La activación excesiva produce algo denominado síndrome de inhibición cortical afectando la posibilidad de resolver problemas, pensar claramente, anticipar conductas o concentración. Este síndrome también afecta la respuesta cardiovascular, inmunitaria, gastrointestinal, sexual y endocrina.
“Lo que te pasa no es lo que importa, sino como lo interpretas” (Selye, 1974)
“Ayuda efectiva”
En primera medida hay que entender que existen muchas herramientas clínicas y no clínicas para proveer asistencia a alguien que está atravesando un período de estrés. En este curso usaremos las herramientas constitutivas a los Primeros Auxilios Psicológicos (PAP´s) como instrumento de apoyo psicosocial con un énfasis comunitario. Esto significa que las herramientas pueden ser aplicadas por cualquier persona con los conocimientos mínimos.
Generalmente nos damos cuenta de que la frase “todo va a estar bien” que solemos decir en algunos momentos, no es tan efectiva como pretendemos. Para la Revista Americana de Psiquiatría (2007) los PAP’s serán definidos como la acción inmediata posterior a un evento traumático que reciben las personas afectadas de forma empática, práctica y pragmática en apoyo psicosocial (Everly & Lating, 2017) y sus objetivos serán:
Conocer necesidades
Estabilizar reacciones psicológicas y de comportamiento
Mitigar el impacto del estrés para recobrar funciones más adaptativas
Promover estilos de afrontamiento naturales y mecanismos de resiliencia
Facilitar el acceso al apoyo continuo de ser necesario.
Evolución del Concepto de PAP’s
En la Primera Guerra Mundial, las herramientas tradicionales de terapia fracasaron en el intento de restablecer las funciones y capacidades psicológicas de los soldados después de crisis o lesiones. Posteriormente fueron desarrollando técnicas de estabilización, mitigación y apoyo breve. Basados en los principios de Proximidad, Inmediación y Expectativa (P.I.E). Promoviendo un impacto positivo para el retorno a diferentes actividades por parte de estos soldados. Esta primera acción produce una despatologización del estrés.
El siguiente aporte fue posterior al Incendio del club nocturno Cocoanut Grove en el año 1942 en Estados Unidos. En donde el experto Eric Lindermman realizó una investigación sobre la evolución del duelo en los afectados, descubriendo que el progreso “efectivo” del duelo se observaba en aquellas personas que presentaban cierta “emancipación” o “progreso activo” a la pérdida de sus seres queridos.
Estudios posteriores de Salomon y Artiss, confirmaron que el tratamiento de primera línea está asociado con mejorías incluso dos años después de haber sido aplicado. Siendo efectivo para normalizar reacciones del estrés postraumático, diferenciando la intervención en crisis de la psicoterapia y en la conclusión de que la sumatoria de las acciones de primeros auxilios básicos y la intervención en crisis dan como resultado los Primeros Auxilios Psicológicos.
Los PAP’s no son terapia, ni un sustituto de ésta, no implican diagnóstico ni tratamiento.
Evolución de Procedimientos en Primeros Auxilios Psicológicos
El Terapeuta Directivo F.C. Thorne en 1952 logra reconocer el potencial producido por un primer auxilio y propone los siguientes procedimientos.
Promover seguridad respecto de sus miedos y problemas
Promover sugerencias de acciones para lidiar con síntomas
Permitir la catarsis o la expresión de emociones
Usar concejos o métodos de apoyo
Posteriormente la Asociación Americana de Psiquiatría en 1954 propone en su documento de Primeros auxilios Psicológicos en Desastres Comunitarios delimitar los PAP’s como (1) la habilidad para reconocer las reacciones comunes posteriores al desastre y (2) la asistencia a otros para promover estilos de afrontamiento para manejar la situación y el estrés. Con el paso del tiempo muchas instituciones y autores desarrollaron diferentes principios de acción que revisaremos brevemente, exceptuando los siguientes:
1992 International Critical Incident Stress Foundation, de la Cruz Roja Americana
1990 The British Psychological Society
1992 Critical incident stress management (CISM)
Principios generales de acción en Primeros Auxilios Psicológicos
Principios de Hobfoll
Promover seguridad
En la medida en que se introduce la seguridad las reacciones de alerta muestran una reducción gradual con el tiempo. Algunas investigaciones destacan que promover una sensación de seguridad es esencial para reducir las respuestas biológicas de alerta que a lo largo del tiempo acompañan y contribuyen al miedo y la ansiedad.
Por lo tanto promover la seguridad puede reducir los aspectos biológicos de las reacciones de estrés postraumático. La creencia de que "el mundo es completamente peligroso" se considera una cognición disfuncional que participa en el desarrollo de este trastorno.
Promover seguridad implica proteger de rumores y factores interpersonales que pueden aumentar la percepción de amenaza, etc.
Promover calma
La agitación prolongada puede interferir con el sueño, la alimentación, la hidratación, la toma de decisiones y el desempeño de las tareas de la vida. Tales interrupciones de las tareas necesarias y los ritmos normales de la vida no son irrelevantes, sino posibles precipitantes de una ansiedad incapacitante que puede conducir a trastornos. Además, aunque la agitación inicial puede ser adaptativa, los estados prolongados de respuesta emocional pueden provocar depresión.
El entrenamiento de respiración es una técnica simple que se utiliza para hacer que las personas respiren profundamente y eviten hiperventilarse. La promoción de habilidades de afrontamiento, suministro de información y psicoeducación crearán un sentido de eficacia y resiliencia.
Promover auto-eficacia y eficacia colectiva
La autoeficacia es la sensación de que el individuo crea que sus acciones pueden conducir a resultados positivos y su sentido de competencia para manejar los eventos que debe enfrentar. Promueve el afrontamiento activo y el buen juicio sobre cuándo y cómo hacer frente a los eventos críticos.
En otro nivel, las actividades que son implementadas por la propia comunidad pueden contribuir a un sentido de eficacia comunitaria. Estas pueden incluir actividades religiosas, reuniones, manifestaciones, o el uso de rituales colectivos de curación y duelo. Una comunidad competente brinda seguridad, pone a disposición recursos materiales para reconstruir y restaurar el orden.
Promover conexiones
La conexión social aumenta las oportunidades de conocimiento para la respuesta ante desastres. También ofrece oportunidades para una variedad de actividades de apoyo social, que incluyen la resolución práctica de problemas, la comprensión emocional y la aceptación, el intercambio de experiencias traumáticas, la normalización de reacciones y experiencias, y la instrucción mutua sobre el afrontamiento.
Autores señalan que la falta de conexiones sociales es un factor de riesgo en el comienzo mismo del TEPT.
Promover esperanza
Promover la esperanza es fundamental ya que el trauma va acompañado de una "visión del mundo destrozada", la visión de un futuro corto, catastrófico y reacciones de desesperanza, inutilidad y resignación.
La esperanza se ha definido en psicología como "expectativa positiva, orientada a la acción, de que es posible un objetivo o resultado futuro positivo". Es importante tener en cuenta que la esperanza para algunas personas en el mundo tiene una connotación religiosa y no está orientada a la acción.
Escucha Activa (EA)
En función a los principios y objetivos de los primeros auxilios psicológicos las personas que reciben los PAP’s necesitan percibir acompañamiento y apoyo. Tanto para las reacciones ordinarias de estrés como no ordinarias. La propuesta de “las mejores orejas” o “escuchar desde el corazón” proviene de prácticas culturales y conductas prosociales, estas se refieren a una la habilidad y actitud sobre escuchar siendo más que el receptor pasivo de información y adquiriendo responsabilidades diferentes.
Para promover una adecuada escucha activa se recomiendan los siguientes procedimientos:
Lenguaje corporal: comunicar atención y apoyo. Relajar el cuerpo lo más posible.
Contacto Visual: mantener contacto visual casual para reforzar la percepción de atención.
Espacio: identificar que su posición coincida con la de la persona, orientación del cuerpo y promover el espacio personal necesario.
Tiempo: ser consciente del tiempo que dispone, por ejemplo, ser consciente del tipo de pregunta elaborada.
Contacto físico: herramienta poderosa de comunicación que facilita la expresión emocional.
Alentar: motive a la persona a la expresión o a sentirse escuchada, movimientos de la cabeza y algunos enunciados verbales. Hacer preguntas abiertas, preguntar sobre pensamientos. Reflejar y resumir lo dicho por el interlocutor.
Promover Solución de Problemas
Después de tener una idea de lo que sucede, promueva a la persona a la solución de problemas. La Dr. Lafromboise (1996) propone el modelo SODA (en inglés) que traduce: Parar, Opciones, Decidir y Actuar.
Parar, nunca es bueno apresurarse. Identificar las problemáticas, identificar el propio nivel de estrés, definir el problema identificar los recursos que presenta e identificar las reacciones que presenta.
Opciones, para comenzar a construir las opciones es necesario identificar que ha hecho la persona con anterioridad y desarrollar una lista de opciones.
Decidir, identificar los costos y beneficios de las opciones. Funcionar como “agenda” para enumerar los pasos. Procurar no dar recomendaciones personales.
Actuar, motivar e incentivar a la acción, aumentando la solución de problemas y autonomía.
Promoción de Afrontamiento y Asistencia práctica
Como vimos con anterioridad la percepción de estrés, activa el afrontamiento natural del sujeto. Existen diversos estilos de afrontamiento, los mismos se ubican en dos categorías generales, la primera busca reducir directamente el problema mediante estrategias instrumentales y la segunda se basan en estilos para modificar el pensamiento y/o emociones desde un aspecto más “pasivo”.
Siendo los PAP’s un acompañamiento práctico, se sugiere enseñar a la persona en focalizar los estilos mediante las siguientes pautas:
Promover espacios de descanso
Sugerir mantener o recuperar la rutina
Búsqueda y mantenimiento del apoyo social, tanto emocional como instrumental.
Es necesario estar atento ante formas de afrontamiento que aumenten la percepción de estrés como baja reevaluación positiva o pensamiento catastrófico, evitación emocional, negación o agresividad.
Una vez identificado e informado sobre adecuadas pautas de afrontamiento, se recomienda proveer asistencia práctica. La misma responde a resolver las necesidades básicas de manera inmediata (comunicación, salud, refugio, etc.) y brindar la información necesaria para su acceso. Se sugiere que el auxiliador se informe previamente en la disposición de recursos institucionales (Jacobs, 2016).
En el caso de observar síntomas o reacciones que aumenten la posibilidad de estrés o exista la posibilidad de riesgo a su integridad o la de otros, es necesario derivar a un servicio especializado.
Una persona en una situación crítica no es carente de habilidades. Será un individuo con la potencialidad necesaria. (Mora Penagos, 2017).
“Reconocer el duelo como proceso adaptativo”
El duelo tiene lugar a partir de la percepción de pérdida tanto de una persona como de un objeto o situación. Implica una reacción general de adaptación, es un ejercicio que tiende a la recuperación del equilibrio interno mediante la incorporación de nuevas rutinas posterior al suceso o incidente. La elaboración del duelo es fundamental para que la persona en luto pueda aceptar su pérdida.
“Es tiempo de olvidarlo”, “todo va a estar bien” es difícil reconocer o expresar empatía ante el proceso de pérdida de una persona cercana y muchas veces respondemos ante nuestra incomodidad.
Reconociendo el duelo mediante las fases de Kubler-Ross:
Negación
No es posible aceptar la información e incluso el reconocimiento de esta. Se suele confrontar, rechazar o desfigurar lo sucedido. Emocionalmente no se observan respuestas específicas, a veces son desorganizadas y/o enérgicas.
Rabia o Ira
Comportamiento agresivo o a veces violento con su ambiente. Ya existe un reconocimiento, pero no su aceptación, tiene la creencia de que se puede modificar mediante su comportamiento. Suele darse el inicio de emociones de culpa.
Negociación
Aceptación, pero parcial de lo sucedido. La persona guarda la esperanza de que se puede modificar, utilizando contenidos ideológicos o creencias religiosas. El propósito de esta etapa es comprender lo sucedido y a veces de darle un sentido. Finalización de la culpa.
Tristeza
Aceptación de la pérdida y un profundo dolor como respuesta, percepción del vacío actitud de apatía y silencio (síntomas de tipo depresivo).
Aceptación/ Reorientación
Aparición de nostalgia y resignación del evento, puede recordar, pero con la posibilidad de reevaluación positiva. Adaptación progresiva a la “nueva normalidad”.
PAPs en duelo
1. Interactúe con la persona una vez reconozca que la persona ya está informada.
2. No es necesario rellenar el silencio, ofrezca condolencias y escuche activamente
3. Reconozca los mecanismos de afrontamiento que posee la persona
4. No ignore, juzgue, minimice o apresure las reacciones emocionales
5. Permítase compartir recuerdos
6. Si la persona posee creencias religiosas o ideológicas gestione para que la persona se conecte con las mismas.
7. Sugiera apoyo especializado cuando una de las fases del duelo persiste de forma permanente (sin fluctuaciones) por más de dos semanas.
“Todas las teorías y toda la ciencia del mundo no pueden ayudar a nadie tanto como un ser humano que no teme abrir su corazón a otro” (Kubler-Ross, 1969)
“Gestionando mi propio estrés”
¿Los primeros auxilios psicológicos se pueden aplicar a nosotros mismos? La respuesta es afirmativa. Para cumplir tal propósito desarrollaremos los contenidos en dos momentos:
El primer momento trabajaremos la aplicación del ABC del estrés, que consiste en un recurso propio de Cognitiva Psicología basado en la identificación de pensamientos, emociones y promoción de adecuados estilos de afrontamiento, esta estrategia la tomaremos prestada de la clínica. Promoviendo la autogestión del estrés para reconocer lo que funciona efectivamente en nosotros, además de reconocer los principales síntomas para solicitar ayuda. En segundo momento veremos las recomendaciones generales de diversos autores para reforzar hábitos y pautas que promueven la resiliencia y la reducción de la percepción del estrés.
Primeros Auxilios Psicológicos en nosotros mismos
Tenemos que recordar que los Primeros auxilios Psicológicos consisten en reconocer las reacciones y respuestas ante el estrés y la promoción de estilos adecuados para la situación. Sin tener una segunda persona para facilitar este proceso, contaremos con el denominado ABC del estrés que consistirá en una serie de pasos cognitivos y emocionales para cumplir estos objetivos.
1. Definir el problema: otorgándole un marco explicativo etiquetaremos el problema en las siguientes categorías:
A. Problemas inmediato, real y modificable
B. Problema inmediato, real e inmodificable
C. Problema improbable, irreal e inmodificable.
2. ¿Qué hago con el problema?: para poder articular mi comportamiento con el problema en cuestión realizaré y responderé las siguientes preguntas.
A. ¿Ha pasado antes?
B. ¿Mi reacción emocional ayuda a resolverlo?
C. ¿Hay alguien que me pueda ayudar?
Principios generales de autocuidado
Existe un marco metodológico denominado el “debriefing francés” (Bessoles, 2006) el mismo posee un propósito preventivo y terapéutico y establece 10 principios generales de intervención psicológica temprana.
Establecer una “cámara de aire”, esta consiste en la posibilidad de retomar actividades y espacios rutinarios o comunes a la persona.
Buscar recursos como apoyo social o actividades que produzcan confort y permitan retomar el sentido de autosuficiencia.
Alentarnos a expresar nuestras emociones y experiencias con otras personas.
Buscar información fidedigna sobre lo que me está sucediendo. Como síntomas o reacciones comunes.
Disminuir toda intención de aislamiento o incomunicación, de necesitarlo poner un límite.
Ajustar relaciones con grupos en los cuales me identifique y sienta apoyo.
Chequear los síntomas de desvalimiento/minusvalía, fracaso y culpa.
Preparar el retorno al ambiente social y familiar.
Identificar mis puntos débiles
Reconocer el tiempo que llevo para alcanzar el reajuste.
En casi todos los casos la intervención temprana permite que la duración de los sintomas se reduzca en un promedio de 50% (bessoles, 2006).
El autor Jeffrey T Mitchell (1999) propone que para una adecuada reducción de la percepción de estrés debemos identificar las distorsiones que nos hacen vulnerables al “conflicto interno”, Es importante reconocer que las creencias destinadas a objetivos como los “deberías” permiten el alcance de diversos objetivos, sin embargo, debemos evaluar si en el alcance de este objetivo obtenemos como resultado angustia o aumento elevado de estrés.
Buscar el control constante
Buscar el perfeccionismo
Ser personas orientadas a la acción
Buscar constantemente estimulación o excitación
Buscar constantemente gratificaciones o soluciones inmediatas
Aceptar frecuentemente retos y/o riesgos
Percibirme como una persona constantemente dedicada al trabajo, motivadora o excesiva voluntad.
¿Qué tan bien nos conocemos? Encontrar una respuesta honesta a esa pregunta es una buena manera de comenzar explorando si abordar o no el estrés adicional. Los deberías no son buenos o malos, tendrán que ser evaluados en función del costo y beneficio para su alcance.
Finalmente, el mismo autor nos propone las siguientes pautas de comportamiento para preservar nuestra salud mental y calidad de vida.
Cuidar los turnos y horarios de trabajo.
Descansos, particularmente de 10 a 15 minutos cada dos horas.
Dieta, rica y balanceada. Tener cuidado con el café o alcohol. En el caso de que necesite cafeína para estar alerta, probablemente signifique que no esta durmiendo lo suficiente.
Apoyo, no nos aislemos, hablar con compañeros de trabajo, familiares. Se recomienda hablar aspectos laborales con compañeros de trabajo y no familiares.
Días de descanso. El descanso no es un lujo.
Autoconciencia de mis emociones y lo que me está sucediendo.
Nosotros debemos trabajar para desarrollar una comprensión de nuestras vulnerabilidades y debemos tener cuidado con nuestras expectativas (Mitchell, 1999).
El curso busca formar en la gestión del estrés. Mediante la comprensión de la dinámica del estrés y el duelo, la identificación de las reacciones esperadas y desadaptativas, manejo y prevención de los efectos del estrés agudo y/o crónico. Utilizando herramientas de autocuidado, apoyo psicosocial y primeros auxilios psicológicos. Los objetivos de los contenidos temáticos son:
Entender la razón del estrés identificando las respuestas comunes y adaptativas, nos ayuda a amigarnos con el estrés y sus propósitos biológicos. Sin embargo, ¿hasta dónde es adecuado? El estrés tiene un lado oscuro, el cual genera distorsiones cognitivas que disminuyen los adecuados estilos de afrontamiento, basándonos en el modelo de Spielberg entenderemos los mecanismos cognitivos que producen los diferentes síndromes de estrés.
Existen muchos protocolos de Primeros Auxilios Psicológicos, ahora: ¿Cuáles son sus características comunes? Muchos de estos protocolos se basan en los principios de la psicología cognitiva conductual. Como los son el arte de la ayuda, los componentes de la escucha activa, solución de problemas y la promoción de afrontamiento durante el estrés.
Comprenderemos las reacciones comunes del duelo para reconocerlo como un proceso adaptativo, exploraremos las formas de acompañamiento a una persona que esté atravesando un proceso de pérdida, la vinculación con las diferencias culturales y los rituales. Además de recomendaciones generales de actuación.
Aplicaremos el ABC del estrés, un recurso propio de Cognitiva Psicología basado en los principios de identificación de pensamientos, emociones y promoción de adecuados estilos de afrontamiento de la Clínica Cognitiva. La autogestión del estrés se basa en reconocer lo que funciona efectivamente en nosotros, además de reconocer los principales síntomas para solicitar ayuda.