
Nuestro sistema inmunitario nos defiende de microbios malos y del cáncer.
Alrededor nuestro existen moléculas extrañas beneficiosas o inofensivas que deben ser toleradas por nuestro sistema inmunitario.
Nuestro sistema inmunitario no debe atacar proteínas propias.
Defensa y tolerancia: las 2 grandes capacidades del sistema inmunitario.
Nuestras células del sistema inmunitario (inmunocitos) cumplen funciones especializadas de defensa o tolerancia.
Nuestros neutrófilos están siempre listos para eliminar bacterias y hongos peligrosos.
Nuestras hermosas células dendríticas, mediante su capacidad de presentación antigénica, son el nexo entre la inmunidad innata y adaptativa.
Los linfocitos T CD4 colaboran con los demás inmunocitos para potenciar o regular su activación.
Los linfocitos T CD8 destruyen directamente células malignas y células infectadas por virus.
Nuestros linfocitos B funcionan como máquinas productoras de anticuerpos.
Los linfocitos NK (natural killer) están siempre listos para matar otras células.
Las células linfoides innatas están siempre listas para detectar señales externas y orientar la activación del sistema inmunitario.
El funcionamiento correcto de nuestros poderosos inmunocitos nos permite sobrevivir.
Nuestro ejército inmunitario TH17 nos protege de infecciones peligrosas por hongos y bacterias extracelulares.
La Candida albicans es un hongo que vive alrededor nuestro, siempre listo para invadir nuestros tejidos.
Nuestras células epiteliales conforman la primera línea de defensa frente a la invasión por los hongos Candida.
Nuestros macrófagos y células dendríticas reconocen rápidamente la invasión de las Cándidas e inician la batalla.
Las células dendríticas activan a los linfocitos T CD4 e inducen su diferenciación hacia linfocitos TH17.
Nuestros linfocitos TH17 potencian a nuestro sistema inmunitario para eliminar las Candidas.
Los linfocitos TH17 activan a las células epiteliales y atraen neutrófilos al lugar de la batalla.
Nuestros neutrófilos se comen a las Candidas invasoras.
La acción coordinada del ejército TH17 destruye a los hongos Candida.
Nuestro ejército TH17 está preparado para combatir infecciones por hongos y bacterias extracelulares.
Las personas con deficiencias genéticas o adquiridas en la inmunidad TH17 son susceptibles a infecciones por hongos y bacterias extracelulares.
El exceso de actividad del ejército TH17 frente a moléculas propias puede generar autoinmunidad.
Nuestra inmunidad TH17 debe actuar equilibradamente para defendernos de peligrosos microbios extracelulares sin generar autoinmunidad.
Nuestra inmunidad TH1 nos protege de infecciones por microbios intracelulares.
Mycobacterium tuberculosis es una peligrosa micobacteria que mata más de un millón de personas en el mundo cada año.
Nuestras células epiteliales se agrupan para bloquear la invasión por las micobacterias.
Nuestros macrófagos y células dendríticas forman una segunda línea de defensa contra el ataque de las micobacterias.
Mientras los macrófagos se comen a los invasores, las células dendríticas cargadas de antígenos micobacterianos buscan a los linfocitos T CD4 para despertarlos.
Nuestras fantásticas células dendríticas despiertan a los linfocitos T CD4 para inducir su diferenciación.
Los linfocitos T CD4 se diferencian hacia linfocitos TH1, los comandantes del ejército anti-Micobacterias.
Nuestros linfocitos TH1 potencian a los macrófagos y demás células innatas para erradicar la infección por micobacterias.
Nuestros macrófagos activados se comen y destruyen a las micobacterias invasoras.
Nuestro ejército inmunitario TH1 nos defiende del ataque de las micobacterias. No olvidemos la importancia de desarrollar fármacos y vacunas anti-tuberculosis.
La activación coordinada de nuestra inmunidad TH1 bloquea y elimina las infecciones por microbios intracelulares como micobacterias, salmonelas, histoplasmas, diversos virus, etc.
Los niños y adultos con defectos en algún componente de la inmunidad TH1 son más susceptibles a infecciones por diversos microbios intracelulares.
La activación exagerada de la inmunidad TH1 ante moléculas propias genera autoinmunidad.
Nuestro ejército inmunitario TH1 ataca microbios intracelulares patogénicos y tolera moléculas propias.
Nuestro ejército inmunitario TH2 ataca a diversos parásitos invasores, además de promover la remodelación tisular.
Los Ascaris lumbricoides son gusanos helmintos muy contagiosos que infectan a millones de personas en el mundo.
Nuestras células epiteliales forman una barrera que bloquea la invasión de helmintos.
Las células linfoides innatas tipo 2 detectan señales de citocinas para amplificar la respuesta inmunitaria anti-Ascaris.
Nuestras células dendríticas reconocen, atrapan y procesan las proteínas de los helmintos invasores.
Las células dendríticas presentan antígenos parasitarios a los poderosos linfocitos T CD4 para inducir su diferenciación.
En la batalla contra los Ascaris, nuestros linfocitos T CD4 se convierten en linfocitos TH2, los comandantes del ejército anti-helmintos.
Los linfocitos TH2 producen citocinas que activan a diversas células con propiedades anti-Ascaris.
Nuestros linfocitos B producen anticuerpos que reconocen proteínas de los gusanos helmintos.
Los eosinófilos, mastocitos y basófilos generan inflamación y atacan a los Ascaris invasores.
La activación coordinada de nuestro ejército TH2 elimina la invasión de helmintos. Existen fármacos que colaboran con dicha acción.
Nuestra inmunidad TH2 nos protege del ataque de diversos helmintos y artrópodos, además de promover la reparación de tejidos dañados.
A diferencia de la inmunidad TH1 y TH17, la inmunidad TH2 probablemente no es esencial para la supervivencia humana.
La activación excesiva de la inmunidad TH2 ante moléculas externas inofensivas o beneficiosas favorece el desarrollo de alergias mediadas por IgE.
Nuestra inmunidad TH2 participa en la defensa contra diversos parásitos y en la remodelación tisular. Sin embargo, su activación debe ser regulada, para evitar el desarrollo de alergias.
Nuestro sistema inmunitario nos protege de diversos microbios peligrosos, como el mortal Neumococo.
Tenemos diversas células y moléculas capaces de atacar a las bacterias encapsuladas como el Neumococo.
Nuestros linfocitos T CD4 potencian a otras células con actividad anti-Neumococo.
Nuestros fagocitos macrófagos y neutrófilos siempre están listos para comer y destruir neumococos.
Nuestros linfocitos B fabrican millones de anticuerpos contra el peligroso Neumococo.
El poderoso sistema del complemento está conformado por más de 30 proteínas con actividad inflamatoria o reguladora.
Los antibióticos y vacunas ayudan a nuestro sistema inmunitario a combatir las infecciones por el Neumococo.
Hay niños y adultos cuyo sistema inmunitario está debilitado por causas genéticas o adquiridas, generando susceptibilidad a infecciones por el Neumococo.
Sin nuestro sistema inmunitario estaríamos indefensos ante el peligroso Neumococo y otros mortales microbios.
Nuestro sistema inmunitario nos defiende de las células malignas causantes de cáncer.
Ocasionalmente, nuestras células sanas acumulan mutaciones en su ADN, convirtiéndose en células malignas potencialmente cancerígenas.
El cáncer es el resultado de la proliferación incontrolada de las células malignas. Usualmente, para que se desarrolle el cáncer intervienen diversos factores ambientales sobre una susceptibilidad genética.
Tenemos diversas células y moléculas capaces de combatir células malignas. Por ejemplo, nuestros linfocitos T CD4.
Los linfocitos T CD8, también llamados citotóxicos, necesitan identificar a las células malignas para matarlas directamente.
Nuestros linfocitos NK, siempre listos para destruir otras células, son importantes en la batalla contra el cáncer.
Hay 4 herramientas fundamentales para tratar el cáncer: cirugía, quimioterapia, radioterapia e inmunoterapia (potenciar al sistema inmunitario).
Un estilo de vida saludable es esencial para evitar la aparición de células malignas.
Diversas inmunodeficiencias primarias y secundarias favorecen la aparición de neoplasias.
Ayudemos a nuestros Inmunocitos a detectar y eliminar células malignas.
Nuestro sistema inmunitario tiene 2 grandes capacidades: defensa y tolerancia. Ambas son esenciales para nuestra supervivencia.
El sistema inmunitario debe tolerar moléculas propias (ej. proteínas de la piel), así como moléculas extrañas beneficiosas (ej. alimentos) o inofensivas (ej. epitelios de mascotas).
La tolerancia central permite aceptar moléculas propias. La tolerancia periférica permite aceptar moléculas extrañas beneficiosas o inocuas, además de mantener la tolerancia a lo propio.
Los alimentos contienen moléculas que deben ser toleradas por el sistema inmunitario. Por ejemplo, la clara de huevo de gallina contiene 4 proteínas principales: ovomucoide, lisozima, ovotransferrina y ovoalbúmina.
Las células epiteliales intestinales permiten la absorción de los alimentos sin inducir inflamación. Las células dendríticas atrapan proteínas alimentarias para procesarlas y presentarlas en un microambiente antiinflamatorio.
Las células dendríticas cargadas de antígenos alimentarios buscan a los linfocitos T CD4 para inducir su diferenciación.
Luego de reconocer antígenos alimentarios en un ambiente antiinflamatorio, los linfocitos T CD4 se diferencian hacia linfocitos T reguladores.
Los linfocitos T CD4 reguladores inducen y amplifican los fenómenos de tolerancia inmunológica.
Las inmunoglobulinas A y G4 son anticuerpos fundamentalmente antiinflamatorios.
La tolerancia inmunológica es esencial para evitar el desarrollo de enfermedades por hipersensibilidad (autoinmunidad y alergias).
Nuestro sistema inmunitario aprende a tolerar lo propio, así como lo extraño beneficioso o inocuo.
La pérdida de tolerancia a lo propio favorece el desarrollo de autoinmunidad. La pérdida de tolerancia ante lo extraño beneficioso o inofensivo favorece la aparición de alergias.
El desarrollo inapropiado de tolerancia inmunológica ante microbios patogénicos y células malignas favorece la aparición de infecciones y cáncer, respectivamente.
El desarrollo apropiado de tolerancia inmunológica es esencial para la vida.
Nuestros poderosos Inmunocitos nos protegen de microbios peligrosos y células malignas.
Nuestro sistema inmunitario puede debilitarse (inmunodeficiencia) por causas genéticas (primarias) o adquiridas (secundarias).
Las Inmunodeficiencias Primarias son defectos genéticos del sistema inmunitario. Afectan a 1 de cada 2 mil personas, generando susceptibilidad a infecciones, neoplasias, autoinmunidad y alergias.
Las personas con defectos en sus neutrófilos son más susceptibles a infecciones peligrosas por bacterias y hongos extracelulares.
Cuando los macrófagos no funcionan, numerosas bacterias y hongos aprovechan para generar infección.
Nuestras células dendríticas son el nexo entre la inmunidad innata y la adaptativa. ¿Conoces pacientes con defectos en sus células dendríticas?
Los niños con defectos genéticos de los linfocitos T están en grave riesgo de muerte por infecciones a temprana edad.
Los pacientes con defectos genéticos de los linfocitos B no fabrican anticuerpos protectores, quedando susceptibles a infecciones potencialmente fatales.
Nuestros linfocitos NK nos defienden de diversos virus y células neoplásicas.
Existen diversas herramientas para tratar a los pacientes con Inmunodeficiencias Primarias, desde la administración de antibióticos y anticuerpos, hasta el trasplante de médula ósea y terapia génica.
Los pacientes con inmunodeficiencias están en permanente riesgo de muerte por infecciones, neoplasias y desregulación inmunitaria. Un diagnóstico y tratamiento temprano puede salvar sus vidas.
La tolerancia inmunológica es una capacidad fundamental de nuestro sistema inmunitario.
Nuestro sistema inmunitario es poderoso para atacar microbios malos y células malignas. Sin embargo, debe aprender a tolerar diversas moléculas.
Nuestros Inmunocitos aprenden a tolerar moléculas propias.
Nuestro sistema inmunitario aprende a tolerar moléculas extrañas beneficiosas o inofensivas.
La tolerancia inmunológica evita una respuesta inflamatoria exagerada ante lo propio y lo extraño beneficioso o inocuo.
Las enfermedades autoinmunes ocurren por pérdida de la tolerancia inmunológica a moléculas propias.
El ataque del sistema inmunitario a tejidos propios genera enfermedad y muerte.
Las enfermedades alérgicas se desarrollan por pérdida de la tolerancia inmunológica ante moléculas extrañas beneficiosas o inofensivas.
La rinitis alérgica es la alergia más frecuente. Se manifiesta con estornudos, rinorrea, picazón y congestión nasal.
El asma es una enfermedad inflamatoria bronquial que causa tos, falta de aire y sibilancias. En el 80% de casos existe una alergia subyacente.
La dermatitis atópica cursa con picazón y sequedad de la piel. Puede ser agravada por alergias a alimentos, agentes de contacto y moléculas ambientales.
Las alergias a insectos incluyen patologías frecuentes como el prurigo infantil y cuadros potencialmente fatales como la anafilaxia a veneno de himenópteros.
Los pacientes con alergias a fármacos deben recibir orientación alergológica precisa y detallada. Existen cuadros severos como la anafilaxia y el síndrome de Stevens-Johnson.
La urticaria crónica, caracterizada por la aparición de ronchas por más de 6 semanas, no es siempre causada por una alergia. Existen diversas causas de urticaria, aunque en muchas ocasiones resulta ser "idiopática" (sin etiología identificable).
Anafilaxia es una reacción de hipersensibilidad aguda severa, potencialmente fatal. Las 3 principales causas de anafilaxia son: fármacos, alimentos y venenos de insectos. El uso temprano de epinefrina salva vidas.
¿Es posible curar a los pacientes con enfermedades alérgicas y autoinmunes?
La tolerancia inmunológica es esencial para la vida. La pérdida de tolerancia genera autoinmunidad y alergias.
Desde que nacemos nuestra vida está en peligro. Millones de microbios letales (bacterias, parásitos, hongos, virus) nos rodean y atacan. Incluso nuestras propias células pueden volverse malignas e invadir los tejidos sanos. ¡Necesitamos defendernos!
¿Conoces cómo funciona tu sistema inmunitario? ¿Se te hace complicado entender Inmunología?
En este curso te enseñaré conceptos fundamentales de Inmunología con estrategias didácticas innovadoras y permanente aplicación clínica. Aprenderemos paso a paso:
Las capacidades de defensa y tolerancia inmunológica.
El ataque especializado de nuestros inmunocitos ante diversos microbios peligrosos.
La protección inmunológica frente a células malignas causantes del cáncer.
El fenómeno de tolerancia inmunológica.
Las causas y consecuencias de las inmunodeficiencias.
El origen de las enfermedades alérgicas y autoinmunes.
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"La ley de Dios es perfecta, que convierte el alma" (Salmo 19:7)