
Felicidades por iniciar este curso. Te doy la más cordial bienvenida, y me siento feliz de que me acompañes en esta travesía hacia descubrir y comenzar a implementar las mejores técnicas y hábitos para maximizar tus niveles de resiliencia, y poder así aprender a navegar efectivamente en medio de las adversidades, y ser capaz de alcanzar, de una forma más rápida y satisfactoria, las metas más importantes de tu vida.
A lo largo de este entrenamiento aprenderás a usar tus malos recuerdos como un valioso recurso para sentir más gratitud por las bendiciones actuales de tu vida. Te enseñaré a encontrarle el beneficio y el aprendizaje a cada cosa negativa que te suceda en tu vida. Te mostraré la mejor manera de empezar a confiar en que todo lo que te suceda, especialmente las cosas negativas, forma parte esencial del engranaje que hará posible una mayor bendición en el futuro. Compartiré contigo el método más efectivo para evitar ser afectado emocionalmente por las acciones, las palabras, y el comportamiento de otras personas. Tendrás la capacidad de ponerte en los zapatos de quienes te hacen daño, y cambiar tu resentimiento por compasión.
Aprenderás a identificar tus heridas abiertas, y sabrás lo que tienes que hacer para aislarlas, y permitir que sanen completamente. Tendrás un cambio de actitud que te permitirá identificar las importantes ventajas dentro de la circunstancia en la que te tocó vivir, y que siempre habías considerado desventajosa. Descubrirás virtudes en ti, que siempre consideraste que eran defectos. Y te mostraré, paso a paso, el método para crear una fuente de motivación inagotable, que te llevará a ser imparable, a superar los obstáculos más fácilmente, y a alcanzar tus metas más rápido. En definitiva, al aplicar estas enseñanzas, multiplicarás tus niveles de resiliencia, y te habrás convertido en un individuo empoderado de su propia felicidad, y completamente imparable.
¿Qué tan difícil es para ti sobreponerte luego de haber fracasado? ¿Te sientes tan agobiado por las adversidades, que pierdes la motivación de seguir avanzando? ¿Te gustaría aprender a desarrollar tu resiliencia para superar más fácil y rápido los obstáculos que se interponen entre tú y tus metas más importantes?
Uno de los pilares esenciales de una vida plena y feliz es la capacidad que tengas para ser resiliente. Piénsalo, la velocidad con la que alcanzas cualquier meta en tu vida, incluyendo la meta de ser plenamente feliz, está directamente enlazada a la velocidad con la que te repongas luego de cada tropiezo, y a tu habilidad emocional para mantener el ritmo y seguir avanzando hacia tu meta, en medio de las adversidades.
A continuación compartiré contigo, paso a paso, lo que debes hacer para utilizar el poder ilimitado de tu mente para multiplicar tus niveles de resiliencia frente a las más grandes adversidades de tu vida.
Aunque parezca contradictorio, la forma más efectiva de apreciar lo afortunado que eres es recordando lo miserable que fuiste en los peores momentos de tu vida. La única manera de entender y apreciar la luz es habiendo vivido la verdadera oscuridad. La única manera de entender y apreciar lo bueno es habiendo vivido lo verdaderamente malo. La única forma de entender y apreciar el placer y el alivio es habiendo vivido el verdadero dolor. La única manera de entender y apreciar la felicidad plena es habiendo vivido la verdadera tristeza.
Pero el problema es que tu memoria a corto plazo no te ayuda. De forma natural, si no dedicas ningún esfuerzo adicional, la satisfacción del problema superado sólo te va a durar, como mucho, unos cuantos días. Entonces, si te gustaría ser más resiliente frente a las dificultades de la vida, más agradecido, más feliz y más conforme con lo bueno que tienes, sin perder la aspiración de tener más, lo que necesitas hacer es extender indefinidamente el tiempo en el que sientes gratitud, al comparar una realidad con otra. Y esto lo puedes hacer estando consciente y dedicando tiempo, esfuerzo y energía a retornar periódicamente al pasado, traerlo al presente, hacer la comparación, y sentir lo afortunado que eres hoy.
Seguro has escuchado alguna variante de la expresión: "no es lo que te sucede, sino cómo reaccionas a lo que te sucede, lo que va a definir tu estado de ánimo, tus acciones, tus hábitos, y tu destino".
Y si te vas más profundo, y te fijas bien en lo que realmente estás sintiendo debajo de tu reacción inicial, te darás cuenta de que normalmente le pones el mismo tipo de significado a cada una de las cosas que te suceden, ya sean buenas o malas, dependiendo del tipo de persona que eres, y de la forma en que te has acostumbrado a ver las cosas.
La calidad de nuestra vida va a depender de la calidad de nuestra perspectiva, de donde nos acostumbremos a enfocar nuestra atención en todo lo que nos sucede, independientemente de si consideramos que se trata de una situación positiva o negativa.
La realidad es que todo lo malo tiene su lado positivo o, al menos, una valiosa lección. Una lección que puede ayudarte a prevenir peores problemas en el futuro. Por eso, es importante aprender a identificarla en cada ocasión.
Piensa por un momento en las mayores bendiciones de tu vida, en las oportunidades que has podido aprovechar, en las desgracias de las que a penas te has podido librar por milímetros, de la gente maravillosa que has conocido. Si le das para atrás lo suficiente a la película de tu vida, podrás encontrar que por decisiones aparentemente insignificantes, y muchas veces desagradables o indeseadas en su momento, es que ha sido posible mucho de lo que hoy disfrutas.
¿A quién hubieras dejado de conocer si no hubieras ido a ese evento cuando no tenías ganas de ir? ¿Qué habrías dejado de aprender si no hubieras cometido ese grave error, por el cual pudiste prevenir un problema mayor después? ¿De qué te habrías perdido si no le hubieras hecho ese favor a esa persona, a pesar de que te daba pereza? ¿Qué oportunidad habrías dejado de recibir si no hubieras tomado esa oferta de trabajo que no te convencía?
Tu vida está llena de ejemplos como estos. Todo lo que te sucede es parte del plan de tu existencia, que nunca podrás predecir, porque sólo puedes conectar los puntos mirando hacia atrás. Sólo te queda confiar en que por cada puerta que se cierra, eventualmente se abrirá una puerta mayor. Y tienes más confirmaciones de esto en tu vida que las que podrías contar.
Nadie muere por la mordida de una serpiente. La gente muere por el veneno que se propaga en todo su cuerpo, cuando no toma la acción necesaria para detenerlo, y para contrarrestarlo, en el tiempo requerido. Y esto es exactamente lo que sucede cuando reaccionas frente a un ataque de una persona que quiere hacerte daño, o incluso frente a la acción de una persona que no tiene ninguna intención de dañarte, pero aún así termina afectándote negativamente.
Y es que la mordida muchas veces es inevitable, porque no la ves venir. No puedes controlar lo que la gente piensa. No puedes controlar lo que la gente siente. No puedes controlar lo que la gente dice de ti. No puedes controlar los errores que comete la gente, y la manera en que muchas veces tienen repercusiones sobre ti. No puedes controlar el hecho de que siempre habrá gente que quiere hacerte daño.
Por eso es que el método que yo te daría para evitar morir en manos del veneno de una serpiente, es el mismo método que te daré para evitar que tu alma muera en manos del veneno de otras personas...
Si te pregunto si acostumbras a juzgar a la gente en base a su apariencia, a su personalidad, a su carácter, a su forma de ser, a su pasado, a su circunstancia actual, seguro me dirías “No, para nada, yo no juzgo antes de conocer profundamente a la persona, yo soy imparcial, yo soy justo, yo doy el beneficio de la duda”. Y es que cuando hago esta pregunta, nueve de cada diez personas me dan una respuesta como esa, creyendo que eso es realmente lo que hacen, a pesar de estar completamente equivocados.
De igual manera en que pensamos que somos humildes, cuando muchas veces no lo somos; de igual manera en que pensamos que tenemos la razón durante una discusión, cuando muchas veces no la tenemos; de esa misma manera sentimos que no juzgamos a los demás, cuando en prácticamente todos los casos, sí lo hacemos. La mayoría de la gente cree que no juzga, pero la realidad es que absolutamente todos juzgamos. Y lo hacemos de forma automática, basándonos en nuestras creencias, en nuestros valores, en nuestro conocimiento, en nuestra personalidad, en nuestras experiencias pasadas, y en muchas otras variables.
Y hasta cierto punto, es algo bueno. Pero también es algo malo porque, sin importar qué tan buen observador seas, en una inmensa cantidad de ocasiones, tu juicio estará completamente erróneo. Y terminas tomando malas decisiones, por permitirte juzgar y sacar conclusiones prematuras. Y muchas veces ni siquiera te das cuenta, pero terminas perdiendo importantes oportunidades, o le robas oportunidades a otros, por haberlos juzgado antes de tiempo. Está de más decir que juzgar, en muchos casos, resulta en una situación desagradable y desfavorable para todas las partes involucradas.
La pérdida de algo valioso, o el final de una relación importante para ti, innegablemente tendrá un impacto negativo en tus emociones. Y, dependiendo de su nivel de relevancia, y de la manera en que lo manejes, típicamente pasarás por un duelo que puede incluir varias fases, como la fase de la negación, la fase del enfado, la fase de la negociación, la fase de depresión, y la fase de aceptación. Pero incluso después de haber pasado la fase de aceptación, y de haber superado el período de duelo, muchas veces, sin darte cuenta, sigues haciendo cosas, exponiéndote a cosas, o permitiendo cosas en tu vida, que te siguen lastimando por años.
Si deseas elevar tu resiliencia, ser más feliz, disfrutar la vida al máximo, y tener más espacio mental y energía para perseguir tus metas más importantes, entonces debes aprender a liberarte de toda influencia negativa que te distraiga, y que te cause malestar, drenándote de la valiosa fuerza de voluntad que necesitas para hacer lo que sabes que realmente es relevante.
Seamos honestos, en la medida en que pasan los años y te das cuenta de lo difícil que es salir hacia adelante, haciendo las cosas bien, siguiendo las reglas, trabajando arduamente todos los días para sacar adelante a tu familia, para darle la calidad de vida que quieres darle a tus hijos, a tus familiares, viendo lo difícil, lo duro que es ese proceso, no puedes evitar sentir de vez en cuando un poco de envidia, un poco de resentimiento, hacia esas personas que lo han tenido mucho más fácil, que han comenzado el proceso mucho más adelante que tú, que tuvieron el privilegio de nacer en un lugar donde se les dio muchos recursos, muchas oportunidades que tú probablemente nunca vas a tener.
La vida es completamente injusta, siempre lo ha sido. Desde el inicio de los tiempos, vivimos en un mundo cruel y completamente desbalanceado. Si te has sentido víctima de un mundo injusto, déjame ayudarte a cambiar la perspectiva con la que ves las cosas.
¿En qué te basas para juzgar si alguien es buena o mala persona? ¿En sus intenciones? ¿En la cantidad de amigos o enemigos que tiene? ¿En sus malos actos vs. sus buenas obras? ¿En cómo terminó su vida?...
La realidad es que tu juicio de valor de la gente a tu alrededor se da por una comparación inconsciente entre tus valores y los suyos. Si, de forma general, te sientes identificado con la manera de pensar de alguien y con sus virtudes (como su determinación, su valentía, su resiliencia, y su generosidad), entonces es probable que lo catalogues como bueno. Y si, por el contrario las cualidades que ves en esa persona son un reflejo de cosas, tanto en ti como en otros, que has aprendido a detestar (como su arrogancia, su egoísmo, su indiferencia, y su falta de ética), entonces es probable que lo catalogues como malo.
En el mundo hay dos tipos de personas: las víctimas que reciben en la cara todas las piedras que la vida les arroja, y los ingeniosos que usan esas piedras para construir el siguiente escalón hacia una vida mejor. En cada circunstancia difícil tenemos la opción de ser víticma o ser ingeniosos.
Mantener un buen ánimo y una actitud optimista se traduce en una mayor disposición para actuar, y todo esto, definitivamente, ayuda a inclinar la balanza hacia el lado más favorable en la superación del problema. Y ver el progreso que vas teniendo, te ayuda a mantener la actitud positiva y a generar una mentalidad más y más optimista. Y se crea un espiral ascendente de positivismo y resultados que se alimentan mutuamente, generándote un efecto altamente placentero de pura resiliencia.
Todos pasamos por circunstancias difíciles en la vida. Y cada uno decide, consciente o inconscientemente, qué actitud tendrá frente a esas circunstancias. Algunos se envuelven en un espiral descendente de negativismo y decadencia, y otros se montan en un espiral ascendente de positivismo y progreso. Y todo comienza con una decisión, a veces prácticamente indetectable, en la que la gente determina inconscientemente cuál es más grande: la necesidad de escalar para crecer, o la facilidad de soltarse y dejarse caer.
Pues hemos llegado al final de este curso. Quiero darte mis más sinceras felicitaciones por haber completado todas las clases, y estoy seguro de que lo que has aprendido te será de mucha utilidad. Recuerda que el objetivo no es conocer la información. Ni siquiera es ponerla en acción. Tu objetivo en este momento es tener el compromiso de crear nuevos hábitos que seguirás implementando, incluso después de que la emoción que tienes en este momento ya no esté presente. Aunque podrás ver resultados inmediatamente después de haber puesto en práctica cualquiera de estas técnicas, los beneficios más notables los obtendrás como resultado de la aplicación continua en el mediano y largo plazo.
Y para ayudarte aún más a internalizar todo este conocimiento, y a crear los hábitos sencillos que en el tiempo harán una gran diferencia, adaptados a tu propia circunstancia, te compartiré un plan de 21 días, que engloba la información más relevante de este curso, y que puedes personalizar a tu gusto y a tu conveniencia, para maximizar tus resultados. Así que, para incrementar tus niveles de resiliencia, y ser imparable frente a las dificultades y los obstáculos que se interponen entre tú y tus metas más importantes, enfócate en establecer estos hábitos durante las próximas tres semanas...
¿Qué tan a menudo te sientes abrumado por tus problemas?
¿Sientes que cada vez se te hace más difícil continuar avanzando en medio de las adversidades?
¿Te gustaría aprender a ser altamente resiliente para sobreponerte más rápido frente a las dificultades de tu vida, enfrentar con la actitud correcta los obstáculos para superarlos más fácilmente, y volverte imparable hacia alcanzar tus metas más importantes?
Para ganar en la vida, es decir, para sentirte exitoso y feliz, no sirve de nada tener las mejores intenciones, tener grandes sueños, y tener un plan de acción para lograrlos, si no tienes la capacidad de resistir las adversidades que no te esperabas, de levantarte de inmediato luego de cada tropiezo, y de enfrentar con gracia y con inteligencia cada uno de los obstáculos que se interpone entre tú y tus metas más importantes.
En este curso te enseñaré a usar tus malos recuerdos como recursos para apreciar las bendiciones que tienes en tu vida. Sabrás cómo identificar los beneficios y el aprendizaje dentro de cada circunstancia negativa. Aprenderás a confiar en que todo lo que te sucede es parte del plan de tu existencia, y que cualquier cosa que te trae malestar hoy, puede ser la catalizadora de grandes placeres en el futuro. Te mostraré cómo liberarte de la ira y del resentimiento cuando alguien te hace daño, y cómo puedes ponerte efectivamente en sus zapatos, y sentir compasión por ese individuo. Descubrirás la forma más efectiva para proteger tus emociones y permitir que tus heridas sanen más rápido. Aprenderás a reconocer las ventajas dentro de tus desventajas, y las virtudes dentro de tus defectos. Y serás capaz de activar tu mejor versión cuando más la necesites. Cuando haya terminado contigo, sabrás exactamente cómo convertir tus fracasos en éxitos, y tu tristeza en felicidad.